[ THRASH OR DIE]

THRASH METAL: DEL SONIDO AL CONTENIDO
“Origen y gestación de una contracultura”

El Thrash metal surge en la costa oeste de California en Estados Unidos a principios de los años ochenta popularizándose el estilo a mediados de esa década. Como en casi todo género de Rock pesado no existe un acuerdo tácito respecto al origen de éste, a pesar de ello existen bandas que se les atribuye el sitial de precursores del movimiento, tales como Metal Church, Overkill, Metallica, Slayer, Exodus y Anthrax por parte de Estados Unidos y en Europa encontramos sus exponentes más reconocidos en las figuras de Kreator y Destruction.

El Thrash metal modificó las estructuras musicales del Heavy metal (estilo que históricamente le antecedió e influenció gran parte de sus patrones rítmicos). El Thrash se caracteriza fundamentalmente por piezas cortas interpretadas con rapidez y furia, aunadas a una lírica amarga muy apegada a la realidad; se caracteriza también por dejar de lado el virtuosismo extremo en la ejecución de los instrumentos y por el uso de dobles bombos en batería mucho mas marcados a ritmo galopante y bastante mas acelerados, todo este sonido muy cercanos al Crossover y Hardcore que se cultivaba en esa época, principalmente en Inglaterra y en diversas partes de Estados Unidos (principalmente Boston y California).

El nombre Thrash metal significa: Metal Azote; debido a que el sonido y la ejecución de los instrumentos que representan un verdadero azote musical al momento de tocarlos. Aquella nueva propuesta musical derivó en una actitud más ruda y desafiante en lo estético, con un marcado acento anti-comercial, rompiendo los esquemas tradicionales de sus predecesores más cercanos al “Glamour”, a los grandes escenarios y apoteósicos conciertos. El Thrash Metal surge como una propuesta más directa, simple y sin grandes acicates comerciales y se posesionó rápidamente como el estilo más atractivo para la juventud que cultiva el gusto por la música Rock de corte más extremo. Difícilmente asimilable por alguien mayor de treinta años, el Thrash es música para adolescentes declaradamente adolescentes y declaradamente rabiosos.

“En nuestro país surge de las entrañas de Santiago, a semejanza de lo que estaba pasando en Estados Unidos y en Alemania el año 1985 y consolidándose entre 1987 y 1988, el incontenible Thrash metal –con el Hardcore y sus variantes- y que rebasa lo estrictamente musical, constituyéndose en un movimiento tribal de jóvenes y adolescentes –muchos preadolescentes- desencantados de la sociedad que les ha tocado vivir y que manifiestan su descontento con ropas desgastadas, rotas, símbolos demoníacos, parches.

El Thrash metal llega a Chile con simultaneidad a su aparición mundial, por el año 1985 cuando jóvenes del sector alto de la capital, tomando referentes de bandas norteamericanas y Alemanas como Metallica; Slayer, Kreator etc. Conforman las primeras bandas de este estilo. De esta manera nacen Massacre, Pentagram, Necrosis, Dorso, Warpath (ex -Rust) y Chronos. Pioneras desde un plano ideológico-estético pretenden alejarse del Heavy Metal criollo de Feed Back y el Hard Rock de Tumulto o Arena Movediza.



El Thrash metal, a diferencia de otras corrientes del underground, llegó de forma simultánea a nuestro país (respecto a su aparición mundial) por lo tanto fue un estilo que adquirió rasgos muy particulares y propios en Chile, no siendo un movimiento homologado o infectado por una estructura tan rígida de ideas y preceptos como por ejemplo el Punk. A pesar de lo anterior la estética y los grandes referentes musicales fueron reproducidos de forma muy similar, no obstante lo distintivo del origen y el contexto al cual se aplica esta contracultura hizo que en Chile adoptara una modalidad propia, hasta idiosincrásica y mucho más confrontacional que en otras zonas, donde el entorno socio-político era mucho más alentador para las y los jóvenes.

El Thrash en sus comienzos se interesó inmediatamente en temas que reflejaran desde otra perspectiva la decadencia del mundo y la sociedad. Temas tales como el satanismo, la muerte, destrucción, el ocultismo y la afición por el cine de terror son temas que interesaron a muchos Thrashers (mas esta característica no es atribuible al conjunto de jóvenes, ya que muchos no se familiarizaron con estas temáticas). Para algunos estos temas eran considerados novedosos. “Se trataba de escribir sobre las cosas que más asombraran, para remecer; para desmitificar. La propuesta del Thrash es de choque, para luego acceder a la toma de conciencia. Todo es mostrado desde una perspectiva distinta, buscando la originalidad.

A diferencia de lo que hoy ocurre con los diferentes géneros del metal, el Thrash Chileno fue un círculo autista y encapsulado pues no admitía cercanía alguna con quien no profese ese culto musical y esa característica fue variando a través del tiempo hasta llegar a desvanecerse y desaparecer completamente a principios de los años noventa. Es a partir de entonces que el Thrash se ramifica en diversas sub-géneros, lo que permitió la expansión de la cultura hacia un numero inmensamente mayor. Ya en los años noventa el número de jóvenes que se identifican con el Thrash es significativamente mayor que en sus inicios, la profesionalización de las producciones culturales hace que el Thrash tome un nuevo rumbo más centrado en las lógicas del mercado que en el querer ser una expresión contracultural.

Lo más llamativo del Thrash es la característica de un movimiento mucho más espontáneo y libre distinciones de clase social, posición política u otra variable que denote una cierta característica homogénea tan marcada, y la llegada a nuestro país coincidió con el descontento generalizado frente a la situación socio-política imperante y pasó a ser más que una moda estético–musical, un movimiento socio-cultural que permitió que a muchos jóvenes desarrollar sus aptitudes musicales, periodísticas y artísticas. Entre estás ultimas destacan principalmente actividades y manifestaciones tales como el comics, el diseño de camisetas con logotipos de bandas, la edición de revistas, y la creación y profesionalización de variadas Bandas.

Para muchos jóvenes el Thrash pasaría a ser una forma de vida, una vía para canalizar sus frustraciones y problemas cotidianos. Para otros será un estilo musical muy atractivo debido a la fuerza rítmica que este posee y una rebelión frente a las modas musicales fútiles que por aquellos años se le presentaban como alternativa a la juventud. Más allá de las diferentes visiones e interpretaciones que se puede hacer desde el Thrash hacia el contexto en cual se vivía, éste se fue se fue constituyendo en un movimiento contra-cultural de tal envergadura que llegó a aglutinar a miles de jóvenes durante la década de los ochenta. “Jóvenes diluidos en un presente sin luces, esquizoides y desadaptados, militantes del desorden deliberado y anárquico, anti políticos, o mejor dicho alternativamente políticos, afectivamente desamparados, orgullosos, arrogantes, historias personales traumáticas y mórbidas, tal ha sido el caldo de cultivo del Thrash metal en más de una década.

Los Thrashers, a lo largo de todo su desarrollo en nuestro país, han querido expresar una rebeldía frente al orden establecido, están en contra de todo tipo de autoridad que limite las libertades del ser humano. “Mediante sus estética, se busca el Shock, golpear las conciencias adormiladas del “ciudadano prefecto”, conciliador en apariencia estúpido y violento en el fondo, que no se plantea ni replantea nada y vive con los conceptos impuestos por las generaciones de conservadores reprimidos que los crearon”

Un reportaje de RES indagó respecto de cómo se autodefinen los Thrashers a nivel de ideas, llegando a la conclusión de que ninguno de ellos se identifica con un color político tradicional. Un sector del movimiento se declara anarquista individualista, es decir, cada individuo debe conquistar sus propias libertades; claro que esto no le quita el ánimo de compartir con los demás. Además, como movimiento juvenil, no reconocen líderes, alegando ser todos iguales y que no importan las diferencias de ningún tipo. Algunos Thrashers dicen buscar la libertad de las personas y el verdadero valor y respeto a los derechos Humanos.

“La vida de un Thrash es igual a la de cualquier joven que tenga ideales y que espera un cambio en la sociedad: los Thrashers al igual que todos estudian o trabajan, pero siempre dejan un tiempo para escuchar su música, que refleja la violencia en el mundo. Los que pueden se dejan crecer el cabello que representa su libertad, se juntan todos los sábados en el Rock Shop para intercambiar música y las últimas novedades Thrash.

El Thrash prendió fuerte en Chile por sus características de ruptura de una juventud asqueada de ser dominada en sus elecciones, de no tener espacios ni códigos comunes. Al fin la juventud pudo gritar luego de años de intentar cambiar el mundo con aletargados cantos en reducidos espacios y mediante discursos auto referentes que no promovían ningún cambio sustancial en las y los jóvenes.



Respecto a lo estrictamente musical las bandas forjadoras del Thrash en Chile son Pentagram, Necrosis, Nimrod, Dorso, Warpath (Ex-Rust) y finalmente Massacre. Ésta última es considerada la primera banda Thrash metal en nuestro país. A medida que transcurre el año 1985 Massacre comienza a realizar presentaciones en diversos lugares de la Región Metropolitana siendo cortados abruptamente por considerarse violentos y por generar conductas vandálicas en el público. Las actuaciones de ésta banda no dejan indiferente a nadie, más aún si tomamos en cuenta que sus primeras actuaciones se limitaban a colegios donde el público es mayoritariamente joven, en los cuales se generaba una catarsis y una euforia, hasta entonces, nunca vista en un concierto de Rock.

Luego de algunas apariciones de la banda Massacre ocurre un hecho significativo que comienza a dar muestras de la articulación del movimiento Thrash, y es la realización del primer recital exclusivamente Thrash, totalmente autónomo y autogestionado por los mismos integrantes de las bandas, en cuya organización destaca Yanko Tolic de Massacre. En este evento participan las bandas Massacre, Pentagram, Nimrod, Rust, Crypt y Belial de Valparaíso. Este festival es conocido como el “Death metal Holocaust” el que luego tuvo más versiones donde participaron incluso bandas extranjeras como Vulcano de Brasil y Alvacast de Uruguay. Este hecho es muy propio dentro del Thrash, ya que marca el inicio de una contracultura que comienza a generar sus propios eventos de carácter masivos, que a la larga le permitió adquirir una connotación pública como movimiento, además de generar producciones alternativas como fanzines, demos, cómics. etc.

A pesar de que el gobierno autoritario estaba viviendo un periodo de reajuste luego de la crisis económica, la emergencia del Thrash como un fenómeno reactivo remeció parte de la opinión pública y producto de lo anterior éste fue perseguido y sus adherentes eran calificados como “delincuentes”, “malvados”, “pandilleros mugrosos”, lo cual demuestra que desgaste de la autoridad no era tal, sino que seguía imponiendo su férrea voluntad ante lo cual el Thrash se rebeló con cantos de muerte, cantos a la violencia, a la injusticia, a la corrupción oculta.

Se puede decir que Chile era campo propicio para que el Thrash floreciera, dada la falta de espacios para la juventud, unido a un fuerte autoritarismo que hacía medir lo que se decía y frente a lo cual un sector de la juventud explotó gritando sus especiales poemas que rompían con las reglas del “buen gusto” establecido por el orden imperante”

Que es ser un Thrash: Su estilo de vida.



Los Thrashers coinciden en destacar al movimiento como un estilo de vida particular y distintivo de cierto sector de la juventud. Esta afirmación implica que existe un alto grado de compromiso con la (contra) cultura Thrash, por lo cual la totalidad del tiempo libre y el ocio es dedicada exclusivamente a actividades relacionadas al Thrash, tales como la asistencia a conciertos, editar fanzines, diseñar logos, ensayar con la banda, organizar recitales, etc. Sin embargo su vida cotidiana no se afectó en ningún caso, más aún el Thrash es un estilo de vida en la medida que se logra compatibilizar con actividades cotidianas y las responsabilidades propias de cada joven. Sin embargo la rebeldía y el desencanto por la sociedad en la cual viven los hace adoptar una actitud distinta y más reactiva frente a su cotidianeidad.

“Estamos hablando del joven extremo, que literalmente necesita cagarse en la sociedad, en su hogar, en todas las gueas, hacerla propia y tiene una vía de escape como esta, pero en su vida cotidiana era un gueón común y corriente, cumplían con sus labores escolares, sus responsabilidades, sus gueas po, si no se detuvo el mundo… eran personas normales y corrientes, pero tenían un gran desencanto”. (Pancho Conejera).

“En el 88 en adelante fue mucho más masivo y era como un estilo de vida para mucha gente”. (Fernando Mujica). Esta afirmación plantea que a medida que nacían nuevas expresiones culturales al interior del Thrash, los jóvenes van descubriendo sus talentos individuales los cuales pretenden potenciar y dedicar gran parte de su vida.

Tomando en cuenta la heterogeneidad de atributos que presentan los Thrashers sean de origen de clase, de ideas y/o representaciones sociales dentro del movimiento y frente a la contingencia, estos poseen ciertas características comunes que son base para generar un movimiento unido. Los que une, en general, es principalmente el rechazo hacia ciertos estilos musicales y hacia prácticas cotidianas propias de sociedad conservadora (como por ejemplo ir a misa).

“Al Thrasher no le gustaba ir a fiestas y si ibas a una fiesta iba a puro dejar la caga”, a misa jamás fuimos”. (Andy Nacrur)

El Thrash privilegia, por sobretodo, la libertad de pensar y de actuar. Los Thrashers renegaban toda idea o precepto que se les trataba de imponer coercitivamente, principalmente aquellas que provenían desde los poderes fácticos como la Iglesia o el Estado. En este sentido los une “el odio a la religión y a no comprar esa pomada de que “cree en mí, cree como yo creo y serás salvo”. Hacíamos cosas que no nos imponían los medios establecidos y los medios de comunicación”. (Yanko Tolic)

Fabio Salas señala que los Thrashers fueron un círculo autista y encapsulado. Ésta característica se re-afirma aún más por el auto concepto que tienen de sí mismos. El no aceptar otras tendencias musicales alternativas y el renegar otras subculturas existentes hizo que los Thrashers mantuvieran una actitud hermética y un radicalismo extremo como movimiento. Este hermetismo permitió diferenciaciones inclusive dentro de su propio seno, como por ejemplo la existencia de los “Thrushers” o los “possers”.

“Éramos súper clasistas, elitistas, racistas de todo, entonces en ese tiempo no se toleraban weas raras entre medio”. (Andy Nacrur)

“Seguimos siendo buenos cabros, estudiábamos, fuimos buenos hijos, lo que siéramos rebeldes, no nos gustaba la política, no nos gustaba la religión, no nos gustaban los “possers”, no nos gustaba el Rock Latino, nos rebelamos contra todo eso”. (Andy Nacrur)

La estética y su significado.



La estética, y en particular la vestimenta, a partir de ciertos elementos simbólicos vienen a ser una re-afirmación de identidad que responde a un concepto de adscripción y reconocimiento mutuo con el grupo. Sin embargo existe conciencia respecto de que es una estética importada y no propia, pero la cual sin embargo genera un punto de unión donde los jóvenes se reconocen a sí mismo como Thrashers. “Nosotros en ese tiempo éramos lo suficientemente “valientes” al decir la
verdad contra las instituciones; la iglesia, la sociedad misma, el consumismo, de ahí
viene la cuestión de los blujeans rotos.” (Chris Castro).

Observamos que la estética simbólicamente tiene su significado, pero más allá de lo pueda representar la vestimenta y la estética, principalmente actúa como un punto de unión y adscripción a un movimiento más allá del contexto Chileno. Es por eso que el Thrash adaptó elementos identitarios de sus referentes extranjeros, sin perder el sentido identitario que implica adoptar esa estética. Los Thrashers sienten que es una forma de sentirse dentro de una agrupación en la cual se comparte diversos gustos, además de adoptar patrones estéticos que le son comunes a todos sus miembros.

“Acá todos queríamos parecernos a lo que veíamos, ya sea las bandas de afuera, ya sea la vestimenta… Es como un circulo social, o sea si estay dentro de algo teni que parecerte a tus pares, me entendí… y si el resto esta así, tu tení que ser lo más parecido posible.” (Juan Pablo Donoso)

La vestimenta y la estética fue el principal elemento que dio pie para la estigmatización de los jóvenes. Ante todo por ser una imagen de joven completamente nueva la cual generaba un total desconocimiento respecto a la imagen que ellos proyectaban. Había que ser un tipo valiente; muy care raja de meterte a todo el resto en la raja y andar en esa pinta…en ese minuto era fuerte por que era la primera juventud que aparece en esa imagen y gente que los odiaba, que eran los peores weones, era como los drogadictos, los enfermos, los peores weones! (Jucca)

Conciertos como rito.



El concierto es un espacio de vital importancia dentro del Thrash. Es un punto de reunión por parte de los jóvenes. En los conciertos los Thrashers hicieron amistades y generaron los lazos afectivos que ayudarían a que el movimiento se consolidaría a través de los años. El concierto básicamente es un espacio en donde se comparten vivencias, se intercambian discos y se exterioriza la afición por la música Thrash. El concierto es el momento en que el Thrash muestra su visibilidad pública ya que se reúnen miles de jóvenes en las afueras del local que son considerados verdaderos Templos, iglesias, lugares de adoración, sitios nuestros, ganados por nuestro esfuerzo que igual era un trabajo bastante importante; organizar tocatas, escribir fanzines, promocionar, ensayar, tocar (Chris Castro)

“Era la razón de ser, somos Thrashers pero en un concierto era como la liberación, era como el ritual, era como el momento en que todos esperaban esas 2, 3 horas de concierto y que valía la pena para estar 2, 3 semanas hasta un mes sin conciertos, pero no importa, esas 2 horas eran tan intensas que al final muchos salían motivados a enseñarles a sus amigos; del grupo, de intercambiar demos, de estas cosas que se fueron masificando.” (Yanko Tolic)

Los lugares que caracterizaron al Thrash fue el gimnasio Manuel Plaza, La búsqueda de estos espacios fue una necesidad de encontrar un punto de reunión y poder tener un momento para intercambiar y conversar con los compadres. (Andy Nacrur)

Vemos que estos sitios también representan espacios importantes de socialización, así como lo fue el Paseo las Palmas y sus alrededores en el barrio Providencia. El Gimnasio Manuel Plaza y la Sala Lautaro son instancias donde los jóvenes, además de asistir a conciertos, se reúnen para intercambiar discos y hablar sobre las noticias relativas al movimiento. El gimnasio Manuel Plaza como espacio se identificó principalmente con las bandas precursoras del movimiento. En ese tiempo tocar en el Manuel plaza, no cualquiera podía tocar en el Manuel Plaza, tenía que ser una banda, buena banda, con nombre. El Manuel plaza era exclusivo de las bandas precursoras (Pancho Cautín).

Con el transcurso de los años la Sala Lautaro pasó a ser otro centro importante para la realización de eventos. Este lugar corresponde a un espaciosa sala ubicada en la calle Euclides en el paradero 2 de la Gran Avenida En ese lugar el Thrash aglutinó a jóvenes de estrato más popular y se convirtió en un factor que amplió de sobremanera la cobertura y el número de adherentes. Ambos lugares fueron los característicos de la escena Thrash (y Rockera además) durante años.

Estos recintos presentaban ciertas diferencias, frente a los cuales puede observarse ligeramente una diferenciación de clase entre las bandas y el público que asistía a dichos recintos. El público que iba a la Lautaro era un público más marginal, no todo el público pero una parte del público. (Marco Cusatto)

“Lautaro era un lugar más barato, el lugar que estaba más al acceso de la gente de estrato medio-bajo y conjuntamente fueron saliendo bandas de estrato socioeconómico bajo y que también querían tocar po, entonces Lautaro fue como el
rincón de ellos y Manuel Plaza fue como el rincón nuestro.” (Andy Nacrur)

Estas diferencias no generaron ningún tipo de división, sólo que dada la ubicación de la Sala Lautaro permitió que muchos jóvenes de clase popular accedieran a los eventos que antes estaban muy circunscritos a los sectores altos de Santiago. En ciertos casos existía una diferencia de precios y en las bandas que tocaban, pese a que algunas como Massacre y Warpath se vinculaban de igual forma en ambos recintos. Junto con lo anterior la aparición de la Sala Lautaro coincide con el periodo de decadencia del Thrash como expresión contracultural, por lo tanto esta diferenciación de recintos no afectaba tanto el movimiento… fue como paralelo a que el Thrash metal iba muriendo y empezó a salir el Death metal, entonces estas bandas que practicaban eso y tocaban en la Lautaro eran todas Death metal. (Andy Nacrur) La Sala Lautaro se identificó con las bandas de fines de los años ochenta, más ligadas al Death metal Entre éstas destacan Torturer, Sadism, Death Yell, Darkness, Abhorrent, Atomic Aggressor, entre otras. Las diferencias fundamentales de ambos recintos fueron básicamente por el requerimiento técnico y monetario que exigía realizar un evento.



“Un lugar requería de más recursos pa’ hacer un evento que otro. O sea Manuel Plaza necesitaba una inversión mucho mayor para poder hacer un evento que la Sala Lautaro, la Sala Lautaro no necesitaba de una inversión, había una dueña, en ese tiempo, que te proponía hacer el evento. Manuel plaza requería de pagar un contrato de arriendo, de pagar seguridad, de hacer cosas, entonces si necesitabai dinero para poder hacer un show ahí, no así en la Sala Lautaro.” (Juan Pablo Donoso) Sala Lautaro fuera de ser un lugar que amplió la cobertura del Thrash hacia jóvenes de estrato más popular, además que la administración del local daba mayores libertades para realizar eventos. Una mayor permisividad en el horario y el menor costo para organizar un concierto, hicieron que la Sala Lautaro progresivamente fuera desplazando al Manuel Plaza como centro de eventos principal de la escena Thrash.

“El único lugar que yo te diría que trataba de hacer su aporte al “Rock and roll” era la señora Marta, que era la dueña en esa época del Teatro Lautaro, y ella en la medida que podía te lo arrendaba con unas lucas más, lucas menos, no te ponía restricciones de horario, no estaba prejuiciada con la imagen del Thrash.” (Marco Cusatto) Trato mediático hacia el Thrash Los medios de comunicación manipularon de sobremanera el contenido y propuesta del Thrash. En este sentido existe el caso paradigmático de Sábados Gigantes donde invitan al grupo Necrosis a mostrar su propuesta musical y estética, la cual es totalmente tergiversada, adoptando una actitud bufonesca hacia la banda por parte del animador y del público mayoritariamente adulto. La imagen del Thrash queda menoscaba y esta gran oportunidad de mostrar a la población realmente en que consistía el Thrash no es tomada en serio y refuerza aún más los estereotipos y los prejuicios hacia ésta juventud. La percepción de los Thrashers hacia como los percibe la sociedad adulta es tácita y unívoca y básicamente se puede definir como bicho raro, nunca fue tomado en serio (Pancho Cautín). Esta afirmación se apoya además en que ningún medio ahondó en el movimiento y el trató mediático funcionó en base a una imagen que los mismos medios construyeron y alimentaron; la de ser una moda frívola, pasajera y propia de la juventud sin ningún contenido ni proyección en el tiempo, y la
atención mediática ocurrió solamente por querer mostrar “la novedad”, “lo raro” y “lo escandaloso”.

“Definitivamente son unos simios, unos fenómenos freack, totalmente esquizofrénicos. Ahora nunca fueron al fondo, que estaban diciendo algo, socialmente pedían algo, solicitando alguna cosa, nadie hizo caso de ellos.” (Marco Cusatto) Titular de la cuarta (Viernes 17 de junio de 1988). “Satánicos quisieron tener Infierno propio en el “Manuel Plaza”: Le prendieron fuego.”

“Con cuello quedaron los fanáticos del rock pesado que asistieron al concierto que ofrecieron los muñecos de Massacre. Los trushers agarraron monos con un pequeño
grupo de satánicos que les atracaron fuego a las galerías del gimnasio Manuel Plaza. El recital no alcanzó a terminar, porque llegaron los verdes y echaron a todos para afuera.”

“Una de las estrategias que tiene los medios de comunicación, desde los diarios hasta la televisión y la radio, es precisamente mostrar estos referentes como algo extravagante, ridículo y propio de jóvenes disolutos. Concretamente el Thrash siempre ha sido asociado aquí a las barras bravas, al lumpen delincuencial, pero nunca ha sido asociado a ciertos pensamientos juveniles que tiene que ver con la estética y con el arte. El Thrash acá nunca ha sido percibido como un arte, sino que como una especie de reventón pasajero juvenil mientras dura la rabia de la adolescencia y después se supone que todos vuelven a reír.” (Fabio Salas)

El sensacionalismo y la estigmatización son los elementos medulares en el análisis de la prensa escrita en relación al Thrash. El vincular el Thrash a elementos satánicos y vandálicos muestra el escaso conocimiento y rigurosidad con que se enfocó el fenómeno. Sin embargo la percepción de los Thrashers respectos a estos medios es poco importante, ya que ello no perjudicó ni tampoco imposibilitó el desarrollo de las expresiones contraculturales al interior del movimiento. Los medios hicieron un uso y una manipulación del Thrash de acuerdo a sus propias políticas de información. Es innegable que la imagen que reprodujeron de los Thrashers refuerza los estereotipos de jóvenes vándalos y satánicos, no obstante el haber podido generar sus propios medios de comunicación hizo que no tuvieran la necesidad de depender de otros, es más la autogestión en los Thrashers permitió que fuese un movimiento impermeable al entorno, por tantos ni medios de comunicación, ni dictadura pudieron aniquilar su propuesta.

“Esta pequeña fracción de mi tesis no intenta ser un catastro de artistas Thrash, ni menos una exhaustiva historia de él, sino pretende mostrar ciertos aspectos sociológicos e históricos que subyacen a la realidad del movimiento en sus orígenes, relatada por sus protagonistas.”

Por: Maximiliano Sánchez Mondaca

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