DEPRESIÓN POST VIEJO CONTINENTE V/S CALIDAD DE VIDA

Hace un par de años y por iniciativa propia tome mis maletas y me fui a vivir al viejo continente, cargado con una mochila y una guitarra. Mi vida se transformo en una baraja abierta de naipes, en donde el destino estaba marcado por el clima, el idioma y las posibilidades de una cultura nueva. (a la suerte de Dios)

Un par de años han pasado desde eso, atrás quedaron mi ex mujer, mi ex banda, mi ex auto, en fin, EX periencias. Pero si recuerdo muy claro el primer día de regreso a la capital. Como un turista pise nuevamente Chile y la primera sensación que tuve fue la de haber retrocedido en el tiempo. (pudo haber sido por el cambio de horario también)

Tiempo atrás alguien me previno sobre la depresión post viejo continente, pero no le hice caso hasta que estuve de regreso, ese día temprano en la mañana salí a dar un paseo y me encontré en la mitad de un clásico futbolero, subí a una de esas viejas micros amarillas (a punto de desarmarse) y después de 2 cuadras regrese a mi departamento. Mi sensación era, donde estoy? Entre mis preguntas había una música que sonaba a dimensión desconocida y por que no, si mi sitio de alumbramiento, dolencia y adolescencia fue la cuna del rock, me refiero a Concepción, así que Santiago era un tanto desconocido en esos años.

En fin......

A tras quedaron esos años críticos, pesimistas, en donde la vida se media por la calidad del servicio y las posibilidades de otras latitudes.

En agosto pasado regrese, ya mas viejo y menos asombrable a Europa. Con un sueño hecho realidad bajo el brazo, recorrí un par de escenarios, grite como nunca “We are from Chile” y compare como nadie las 2 caras de la moneda. (Literalmente me di cuenta de que Chile, es un país carísimo)

Nuevamente regrese (como estaba planificado). A estas alturas de la vida me esperaba una mujer y una rica cena.

Así como la primera vez, esta vez no recordé nada de lo anterior, la depresión post viejo continente no había surgido efecto.

Hoy cuando me senté a escribir (despúes de varios meses), me di cuenta de que, inconscientemente, notaba que la vida todas las mañanas se veía un tanto diferente, es que para quien no sabe, cruzando el atlántico, hay cerca de 300 millones de personas que salen a tomar el autobús de las 08:14 todos los días y lo más curioso de todo, es que el bus llega a las 08:14 en punto.

Ahora comprendo que no hay manera de escapar a la advertencia. La depresión post viejo continente, es un mal......diseño.

Ivan Vega


 

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